Ningún problema puede ser resuelto desde el mismo nivel de conciencia que lo creó ~~ Albert Einstein

La conciencia es nuestra verdadera naturaleza. Como seres humanos tenemos muchas formas de estar en el mundo - a través de nuestro cuerpo y nuestros sentidos, cuando nos vemos envueltos por las emociones, y sobre todo, en nuestras cabezas. Sí, vivimos sobre todo allí arriba - en las nubes de nuestra mente.

Hay muchos autores y maestros, desde milenios atrás hasta la actualidad, que nos dicen que la humanidad se ha equivocado. En lugar de utilizar nuestra mente, nuestra mente nos está utilizando a nosotros. En lugar de ser un "fiel servidor" a toda la persona, la mente se ha convertido en el amo de toda la nave. De hecho, la mente a menudo se confunde con todo el paquete. "Pienso, luego existo" como Descartes dijo una vez.

Pero, ¿qué pasa si nos detenemos y observamos? Tal vez la ecuación se puede cambiar a "Soy, luego pienso ... y siento ... y utilizo mis sentidos". Pensar no es una opción, es una función automática del cerebro. Pero tenemos la opción de observar nuestros pensamientos. Y esto ¿para qué sirve?

Para empezar, se crea una distancia con nuestros pensamientos. Pasamos a verlos como lo que son, pensamientos, en lugar de vivir identificados en ellos. Cuando somos capaces de verlos, nos damos cuenta de algunas cosas sobre ellos: que van y vienen, que no duran mucho tiempo, y que están encadenados en una sucesión que no siempre tiene pies ni cabeza. Cuando me sorprendo pensando en algo extraño, me gusta volver atrás para ver cómo he llegado hasta allí. Es un juego fascinante y bastante gracioso: cómo llegar desde el pensamiento "Tengo que llamar a mi madre" hasta "Me pregunto qué pasará con Frank Underwood en la cuarta temporada de House of Cards" en 5 pasos mentales.

Cuanto más observamos nuestros pensamientos, más nos damos cuenta de que hay patrones de pensamientos que se repiten, como voces interiores. Sí, voces. Todos las tenemos - que son como avatares en las películas que juegan en nuestras cabezas. Estas voces, al igual que los discos rallados que saltan una y otra vez, se convierten en "programas de software mental" que nos pueden mantener atados a respuestas automáticas y bloqueos inconscientes.

Ser consciente es el objetivo final de cualquier proceso de auto-descubrimiento, recuperación, o cambio. Al tratar de cambiar algo, para arreglar algo, o simplemente para entender algo, tenemos que ser conscientes de ello. Si el "que" es la vida entonces la conciencia significa ser. Una vida realmente vivida es una vida consciente.

Como coach en la conciencia, me gusta explorar las cuestiones, opciones, bloqueos, las metas y los pasos con mis clientes en cuatro niveles: mental, corporal, emocional y espiritual (son todos opcionales - ¡lo que funcione para ti!) .

 

Reconocer – El enigma mental

Así que, todos tenemos un cierto grado de conciencia. Nos sumergimos dentro y fuera de ella, como peces en el río saltando fuera del agua. Esto nos lleva a reconocer que la mayor parte de nuestro tiempo lo pasamos realmente en piloto automático. Ya sea a través de la reactividad (alguien hace algo, decimos algo incluso antes de saber que estamos abriendo la boca), el sonambulismo (nos hemos cepillado los dientes tantas veces, que ni siquiera podemos recordar haber hecho esta mañana), o bloqueos (no soy capaz de evitar preocuparme por el mañana), el hecho es que la mayoría de las veces no estamos en la conciencia. No somos conscientes.

Reconocer esto es un primer paso hacia el autodescubrimiento. No se trata de dar a su crítico interior (esa voz que no para de criticarnos) un cheque en blanco para machacarse a sí mismo aún más. Reconocer es aceptar lo que hay. Lo bueno y lo malo. Esto es así para una gran cantidad de personas. Para la mayoría de la gente, de hecho. Incluso nosotros mismos. Incluso el Dalai Lama.

 

Atención – La práctica de Mindfulness

Entonces, ¿cómo podemos ser más conscientes, más a menudo? Si la conciencia es nuestra verdadera naturaleza, ¿cómo podemos acceder a ella? Es engañosamente simple: prestando atención al aquí y ahora, con una actitud abierta, casi curiosa. Estar presentes, completamente presentes. Para tener menor resistencia a lo que ya es. Para bajar el nivel de "mentalización" y que nuestra mente no siempre tome el control sobre toda nuestra experiencia de la vida. Algunas cosas no se pueden expresar con palabras, y muchos sucesos no tienen que recibir el "tratamiento mental": ser clasificados, analizados, o evaluados.

Vivir el "aquí y ahora" es fácil de entender a nivel mental o conceptual, pero difícil de implementar en nuestras vidas. Estamos constantemente bombardeados con información y requerimientos mentales: opiniones, puntos de vista, evaluaciones, ideas, etc. Nos distraemos de forma permanente, bajo el gobierno de una vida ocupada autoimpuesta.

La atención plena o mindfulness es la práctica para estar atento a lo que estás haciendo o lo que te está pasando, de una manera abierta. La meditación "clásica" (sentada) es la práctica más formal del mindfulness, donde el objetivo es contemplar cualquier cosa que surja (en la gran mayoría, nuestros pensamientos). Ambos, atención plena y meditación, tienen efectos fisiológicos positivos como una mayor claridad mental, menores niveles de estrés, relajación, un mejor equilibrio emocional.

Una sencilla puerta de acceso al mindfulness y a la meditación es prestar atención a nuestra respiración. Esto redirige automáticamente nuestra atención de nuestra mente a nuestro cuerpo, y nos ayuda a anclarnos de nuevo en el "aquí y ahora".

 

Aceptar – Las turbias aguas de las emociones

El segundo paso hacia el autodescubrimiento es reconocer cómo nos sentimos y establecer una relación íntima de conocimiento y aceptación de nuestras emociones. No hay malos sentimientos. No hay buenos sentimientos. Nuestra mente los clasifica porque eso es lo que le gusta hacer. Los celos va allí (en el cajón malo). La felicidad va aquí (en el cajón bueno). Las emociones son simplemente mecanismos de respuesta transmitidos a través de nuestros cuerpos. Una emoción tendrá una manifestación fisiológica - incluso las más sutiles - que está más allá de nuestro control consciente. Nuestra mente cree que está por encima de las emociones e intentar ser la guardiana, para controlarlas y que no se desborden. "Una de los buenas, alegría, puede aparecer sin problemas vamos a celebrarlo con bombos y platillos". "No puedo creer que me sienta enfadada de nuevo, pero que gasto inútil de energía, vete ya, no puedo dejar que deambules por aquí de nuevo provocando el caos!"

A menudo nos quedamos varados al tratar de navegar por nuestros propios pantanos emocionales. No entendemos por qué seguimos reaccionando de una manera particular, o nos quedamos atrapados en los mismos viejos patrones al relacionarnos con otros. Porque tal vez nos hemos dado cuenta de lo que hay que cambiar, pero cuando se presenta una situación similar volvemos a las andadas, casi sin darnos cuenta. A menudo, esto se debe a que estamos pensando en nuestras emociones, no las estamos sintiendo. Si nuestra mente las sigue controlando, no están realmente liberadas y son propensas a volver una y otra vez. Digamos que no hay resolución emocional.

Es crucial aceptar la enorme importancia de nuestras emociones y honrar su sabiduría. Nuestras emociones tienen que ser liberadas, sentidas, a través de nuestro cuerpo, en conciencia. Entonces podemos elegir si deseamos actuar o no, y cómo, en lugar de ser impulsados a reaccionar.

 

Actividad – Nuestro cuerpo, el pariente pobre

La conciencia del cuerpo es parte integrante de la auto-realización. El cuerpo tiene una sabiduría innata que no podemos darnos el lujo de ignorar. Nuestro cuerpo se ha convertido en el pariente pobre de la familia. Podemos tratarlo como un dios y orar todos los días en su altar del gimnasio o detestarlo como nuestro enemigo número 1, pero ya sea por exceso o por defecto, estamos tratándolo como a un extraño. Muchos de nosotros vemos al cuerpo como un "actor de reparto" en las pelis que se monta la mente. Como si fuera la parte más sencilla de nosotros, de menor importancia. Demasiado a menudo la mente no quiere escuchar los mensajes que el cuerpo le está tratando de transmitir ("deja de comer!", "necesito dormir!", "quiero bailar!").

El "lenguaje del cuerpo" es el idioma más difícil que tendrás que aprender. Pero es crucial en nuestro viaje de auto-descubrimiento y crecimiento. También es infinitamente útil, pero se necesita valor, compasión y una práctica regular.

 

Amor – La clave espiritual

 

El secreto del trabajo espiritual es no considerarlo como uno de los objetivos a perseguir en la vida, sino como la vida misma ~~ Aurobindo

Sí, es cursi. Amor, amor, amor. Todo lo que necesitas es amor. Si dijera que estoy hablando del Amor Universal, es probable que pongas los ojos en blanco. Yo también lo haría. ¿Y eso qué significa?

Pues bien, en esencia, es lo transpersonal, la dimensión más filosófica, espiritual, o mágica de nuestras investigaciones humanas. Llámalo como quieras. Mucha gente por ahí todavía lo llama Dios, a pesar de que es la palabra más mal usada en todo el léxico humano.

El discernimiento proviene de la conciencia. La conciencia proviene de la atención plena. La atención plena es aceptar. La aceptación es simplemente SER.


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